Carreras de galgos: ¿Deporte o explotación animal?

razas de perros

Las carreras de galgos derivaron de lo que originalmente fue la caza con galgos. La férrea determinación de los galgos para capturar la liebre, la impresionante velocidad de la persecución y la agilidad de la liebre causaron la fascinación de la gente desde los inicios de ese tipo de cacería.

Dada tal fascinación, es comprensible y lógico que ese estilo de caza haya dado origen a las carreras de galgos, actividad considerada como deporte por algunos y como explotación animal por otros.

La evolución de la caza con galgos dio lugar a diferentes formas de carreras de galgos en la actualidad. Las más conocidas son las carreras de galgos con liebre electrónica, que se corren en canódromos similares a los hipódromos y en los que varios perros persiguen un señuelo artificial. Es la típica imagen d carreras de galgos que aparece en series de televisión, películas de Hollywood y dibujos animados.

Otro tipo de carreras de galgos es aquél en que dos perros corren detrás de una liebre real y son calificados por jueces que observan la persecución. Esta actividad, aunque también se conoce como carrera, corresponde más precisamente a la caza deportiva con galgos y por tanto no es considerada en este artículo.

En este artículo encontrarás algunos aspectos técnicos y éticos sobre las carreras de galgos que se corren en canódromos con liebre electrónica. Aunque estas carreras podrían llevarse a cabo con cualquiera de las razas de galgos, lo más común es que se realicen con los greyhound, porque son los más rápidos. Por tanto, las carreras son más vistosas y emocionantes.

La vida del galgo de carreras

La gran mayoría de los galgos de carreras son criados por una industria millonaria que busca producir campeones. Aquellos perros que no tienen potencial para correr suelen ser abandonados, eliminados, vendidos a precios muy bajos o, si tienen suerte, entregados a sociedades protectoras de animales.

En cambio, aquellos galgos que demuestran buenas cualidades para las carreras llevan una vida de intensos entrenamientos y largos descansos en caniles. No son perros de compañía y, durante su vida útil para las carreras, no son tratados como perros mascota. Los galgos de carreras salen de sus caniles solamente para entrenar, competir, pasar por revisiones veterinarias y cuando es estrictamente necesario.

Estos galgos son entrenados para correr detrás de una liebre mecánica que se desplaza por el borde interno de la pista. Es evidente que los galgos disfrutan esas carreras y que no son forzados a correr, sino que corren por voluntad propia. Esto no es extraño, ya que el impulso de presa es muy fuerte en todas las razas de galgos y correr es una de las actividades que más les gustan.

Sin embargo, y a pesar que es evidente que los galgos disfrutan las carreras, durante las mismas también se pueden producir lesiones. Algunas de esas lesiones son ligeras, como estirones que sanan rápido. Pero dado que los galgos pueden alcanzar velocidades extremas, las caídas pueden tener consecuencias muy serias, pudiendo producirse esguinces, dislocaciones y fracturas. Si un galgo corriendo a toda velocidad chocara accidentalmente contra algún objeto sólido, incluso podría morir por el impacto.

El desgaste físico que hacen los galgos durante esas carreras también es muy intenso y la vida útil de estos perros es muy corta. Es sabido que el trabajo físico extremo puede causar incluso la muerte de algunos perros, especialmente cuando el ejercicio se realiza en temperaturas elevadas.

Por supuesto, eso puede ocurrir en cualquier actividad intensa que se realice con perros, pero en deportes caninos como el schutzhund o el agility, es el guía quien tiene el control último sobre la actividad en cuestión y, por tanto, puede detener a su perro si lo considera necesario. En cambio, los galgos de carreras correrán detrás de la liebre mecánica mientras ésta se mueva, aún si el ejercicio que realizan es exagerado, ya que es lo que les dicta su instinto.

Cuando los galgos de carreras finalizan su vida útil, que con frecuencia dura sólo dos años y medio (del año y medio a los cuatro años), se convierten en una carga para sus propietarios, ya que generan gastos pero no ingresos económicos. Por tanto, deben ser retirados de alguna manera que no afecte las finanzas de sus dueños. Algunos son asesinados (acción para la que suele usarse incorrectamente el término eutanasia), otros son abandonados y otros son vendidos a precios muy bajos, especialmente para vivisección y experimentos médicos. Por supuesto, algunos también son retirados en las granjas de cría, donde sirven como sementales.

Debido a la crueldad que les toca vivir a muchos galgos de carreras después de finalizar su vida útil, se han creado sociedades protectoras de animales que se encargan de adquirir esos perros y ponerlos en adopción. Lastimosamente, se estima que solamente una fracción de los galgos de carreras terminan en un hogar adoptivo.

El negocio de las carreras de galgos

Las apuestas son la razón directa por la que existen las carreras de galgos. Como están asociadas a apuestas, estas carreras mueven mucho dinero y, por tanto, también muchos aficionados.

Así como tienen muchos seguidores, las carreras de galgos también tienen muchos detractores. La causa del rechazo a esta actividad por parte de muchas personas, radica principalmente en el maltrato al que son sometidos los galgos que no son competitivos o que terminan su vida útil. Aunque este maltrato no viene directamente de la industria de las carreras de galgos, está intrínsecamente asociado a ella.

Los defensores de estas carreras dicen que los ataques a esta actividad son injustificados. Según ellos, los galgos se encuentran en excelentes condiciones porque de otra manera no podrían correr. También argumentan que los maltratos a los que se ven sometidos algunos galgos no son causados por la industria de las carreras, sino por otros sectores y por personas inescrupulosas.

Los detractores de las carreras de galgos argumentan que la vida en caniles pequeños es de por sí un maltrato hacia los animales, ya que se les corta la libertad y se les limitan los estímulos físicos y mentales tan necesarios para la salud de cualquier animal. Además, argumentan, los abandonos, muertes y uso de galgos para experimentación no se realizan en instalaciones de la industria de carreras de galgos, pero son causa directa de esta industria y no existirían (en la magnitud en que existen) si no fuera por ella.

La visión utilitaria de los perros es una razón esgrimida por los detractores más radicales, pero no es compartida por todos, ya que en ese caso también se debería rechazar el uso de perros para cualquier otra actividad, incluso los perros de compañía que son mascotas de millones de personas en el mundo.

Problemas morales y prácticos de las carreras de galgos

Más allá de los diferentes sentimientos a favor y en contra de las carreras de galgos, lo cierto es que los maltratos a los que se ven sometidos muchos galgos son reales. Esto causa complejos problemas éticos y prácticos que cada vez son más evidentes.

Para comenzar, la crianza de galgos para carreras es una crianza masiva donde se producen muchos más animales que los necesarios. En consecuencia, se aumenta la ya preocupante sobrepoblación de perros sin propietarios, y estos animales terminan abandonados, muertos o empleados para fines crueles. Y los que terminan abandonados aumentan la población de perros callejeros o semisalvajes, que constituyen problemas muy serios en algunos lugares.

Por otra parte, suelen ser crueles las formas utilizadas para deshacerse de los galgos que no son competitivos (lentos, peleadores, etc.) y de aquellos que ya no sirven ni para las carreras ni como sementales. Esto no es algo que deba tomarse a la ligera, ya que puede tener repercusiones en varios niveles, incluyendo el político. Abandonar a los perros, matar perros saludables o vender estos animales para vivisección y experimentos médicos, son soluciones que chocan con la moral y por eso son rechazadas por gran parte de la sociedad.

Si la industria de las carreras de galgos pretende mantenerse viva por muchos años más, debe cambiar radicalmente sus prácticas de cría y retiro de los animales (y muy probablemente también de mantención). De no hacerlo así, tarde o temprano desaparecerá, para alegría de sus detractores y tranquilidad de muchos perros.

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