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El ABC de la conducta

Por: Rodrigo Trigosso
Editor - De Perros

Sección: Adiestramiento de perros

 

Para explicar porqué tu perro se comporta de la manera en que lo hace, debes comprender tres conceptos básicos de la modificación de conductas: antecedentes, conducta y consecuencias.

Los antecedentes son aquellas cosas que ocurren o están presentes antes que se produzca la conducta, y pueden ser cualquier cosa. Puedes considerarlos como el gatillo que dispara la conducta.

La conducta es todo lo que tu perro realiza. Puede ser cualquier acción, ya sea que la veas o no. Por ejemplo, tu perro puede mostrarse muy atento (una conducta que puedes ver) cuando levantas su plato para ponerle comida, pero también puede empezar a salivar y secretar jugos gástricos (conductas que no puedes ver).

La definición de conducta es compleja y existen diferencias sobre esta definición entre quienes estudian el comportamiento (psicólogos, etólogos, etc.). Sin embargo, para los fines prácticos de este manual, basta con decir que la conducta es cualquier cosa que hace tu perro. Como dicen algunos adiestradores "si lo puede hacer un perro muerto, entonces no es conducta".

Las consecuencias son las cosas que ocurren después de la conducta. Como indican los principios del condicionamiento operante, la conducta puede ser modificada por sus consecuencias. Las tres maneras de modificar la conducta a través de sus consecuencias consisten en:

  • Usar consecuencias que aumentan la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como reforzadores. También se conocen como recompensas, pero más adelante verás que este término no es correcto.
  • Usar consecuencias que disminuyen la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como castigos.
  • No usar ninguna consecuencia, y así disminuir una conducta aprendida con anterioridad. La ausencia de consecuencias se usa en el proceso de extinción de conductas.

La relación entre antecedentes, conducta y consecuencias se conoce formalmente como contingencia.

¿Por qué ABC?

Los autores norteamericanos popularizaron el acróstico ABC para referirse a las contingencias, porque esas son las iniciales en inglés de los tres elementos de la contingencia: Antecedent, Behavior, Consequence. Aunque viene del inglés, el acróstico se ha popularizado también entre los conductistas de habla hispana.

Las contingencias en el adiestramiento canino

Una consecuencia puede modificar una conducta en particular, solamente si la consecuencia ocurre inmediatamente después de la conducta y no en otras situaciones. Es decir que la consecuencia debe ser dependiente o contingente a la conducta.

Si esa consecuencia ocurre en cualquier momento (no es contingente a la conducta), entonces no modificará la conducta.

Por ejemplo, imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse. Decides que un pedacito de pollo cocido es una consecuencia reforzadora porque a él le gusta mucho el pollo. Entonces, le das un pedacito de pollo cuando se sienta.

Pero después que le diste el primer pedacito de pollo, tu perro se te acerca alegre para recibir más comida. Como te da pena ver sus ojazos de cachorro abandonado, le das un poquito más de pollo. Entonces, tu perro salta y ladra, y le das otro pedacito de pollo "porque es tan tierno". Y así te pasas toda la sesión de adiestramiento dándole pedacitos de pollo a tu perro, a veces cuando se sienta y otras veces cuando hace otras cosas.

El resultado es que tu perro se "morfa" medio pollo y no aprende a sentarse. En este ejemplo, el pedacito de pollo no actúa como reforzador de la conducta de sentarse, porque le das a tu perro la comida en diferentes circunstancias. Es decir que el pollo no es contingente a la conducta de sentarse.

Ahora imagina la misma situación, pero solamente le das el pollo a tu perro cuando se sienta. No importa si se te acerca, ladra, salta, resuelve ecuaciones diferenciales o toma rehenes. El pollo cocido aparece solamente después que tu perro se sienta.

En poco tiempo tu perro deja de ladrar, saltar y resolver ecuaciones diferenciales. Incluso libera a sus rehenes. Ahora lo único que hace es sentarse. Esto ocurre porque, en este ejemplo, los pedacitos de pollo cocido sólo aparecen cuando tu perro se sienta. Es decir que el pollo es contingente a sentarse.

En definitiva, para adiestrar a tu perro tienes que controlar las consecuencias y hacer que sean contingentes a la conducta particular que quieres fortalecer o debilitar.

Ah, y si tu perro es capaz de resolver ecuaciones diferenciales o tomar rehenes, el manual de adiestramiento canino no te será de mucha ayuda.


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