Mastín napolitano

cachorra de mastín napolitano

Raza: Mastín napolitano

Otros nombres: -

Clasificación FCI: Grupo 2, sección 2.1 - Perros molosoides tipo dogo

Origen: Italia

Función zootécnica: Perro guardián

Altura a la cruz (machos): 65 - 75 cm.

Altura a la cruz (hembras): 60 - 68 cm.

Peso (machos): 60 - 70 kg.

Peso (hembras): 50 - 60 kg.

Foto de Tim Dawson bajo licencia CC-BY-SA-2.0, vía Flickr.

Cuando los romanos invadieron las Islas Británicas, llevaron consigo sus enormes molosos que eran empleados como perros de guerra, atacando sin piedad las huestes enemigas. Sin embargo, se encontraron con perros más feroces aún, que defendían las islas.

Los romanos quedaron tan impresionados con esos ancestros del mastín inglés que los cruzaron con sus molosos y así aparecieron los predecesores del mastín napolitano moderno. Esos perros eran feroces, sanguinarios e ideales para la guerra.

Con el paso del tiempo, estos mastines quedaron relegados casi exclusivamente a la región de Nápoles y fueron empleados principalmente como perros guardianes.

En 1946 se llevó a cabo una exposición canina en Nápoles y un cinólogo llamado Piere Scanziani reconoció en esa ciudad al mastín napolitano, que había estado oculto del mundo hasta ese momento. Entonces se dedicó, junto a otros aficionados, a fomentar la raza y aumentar su población.

Hoy en día el mastín napolitano es un perro muy conocido en todo el mundo y ha perdido gran parte del temperamento agresivo y violento de sus ancestros, aunque aún es un bravo perro de guardia y protección cuando las circunstancias lo requieren.

Apariencia

Este perro pesado, macizo y fornido tiene un aspecto aún más aterrador debido a su abundante piel suelta y papada. Su cabeza es corta y presenta numerosas arrugas y pliegues. El cráneo es ancho y plano, mientras que la depresión naso-frontal (stop) es bien marcada. El color de la nariz corresponde al pelaje, siendo negro en ejemplares negros, marrón en perros pardos y pardo oscuro en perros de otro color.

Los ojos son redondos, bien separados entre si y ligeramente hundidos. Las orejas son triangulares, pequeñas y de inserción alta. Antiguamente se recortaban, pero afortunadamente esa práctica ha caído en desuso e incluso es ilegal en muchos países.

El cuerpo de este mastín es más largo que alto, presentando así un perfil rectangular. Es muy robusto y fuerte. El pecho es ancho y abierto. La cola es muy gruesa en la base y se adelgaza gradualmente hacia su extremo. Todavía perdura la cruel costumbre de amputarla a unos 2/3 de su longitud natural, pero esa costumbre también está cayendo en desuso y cada vez es más rechazada.

El pelaje del mastín napolitano es corto, áspero, duro y denso. Puede ser de color gris, gris plomizo, negro, pardo, rojizo y rojizo subido. Cualquiera de esos colores también puede presentarse atigrado. Además, pueden presentar pequeñas manchas blancas en el antepecho y la punta de los dedos.

Temperamento y carácter

Aunque este perro ha perdido gran parte de la agresividad de sus ancestros guerreros, sigue siendo un formidable perro guardián y de protección. Es de temperamento firme, decidido, independiente, cauteloso y leal.

Tiende a ser reservado y desconfiado con los extraños. También tiende a ser agresivo con perros desconocidos. Por eso, es muy importante socializar al mastín napolitano desde temprana edad. Correctamente socializado tolera bien a los extraños y puede soportar a perros desconocidos siempre y cuando no lo provoquen.

El adiestramiento también debe empezar a temprana edad, ya que de esta manera resulta más fácil y efectivo. Esta raza responde bien a diferentes estilos de adiestramiento, siempre y cuando el entrenador sepa respetar al perro y no lo maltrate. De todos modos, es mejor emplear métodos de adiestramiento en positivo, como el adiestramiento con clicker.

El Napolitano no suele ladrar sin motivo y no es demasiado activo para su talla, pero sí puede ser muy destructor sin querer por su enorme tamaño o cuando se aburre.

Salud y cuidados

Esta raza es propensa a sufrir displasia de cadera, cardiomiopatías, demodicosis, golpe de calor y displasia de codo. Además la reproducción de estos perros suele necesitar asistencia debido a su gran peso. Es común que la fecundación se realice mediante inseminación artificial y que los nacimientos necesiten de cesárea.

El cuidado del pelo no demanda mucho esfuerzo, ya que basta con el cepillado ocasional para retirar el pelo muerto. Sin embargo, es necesario limpiar los pliegues de la piel con frecuencia (especialmente los que están cerca de la boca y pueden retener restos de comida) para evitar el crecimiento de hongos y otros problemas dérmicos.

Estos perros babean mucho, por lo que no son ideales para gente obsesionada con la limpieza. Tampoco son los mejores candidatos para propietarios novatos, ya que son de carácter muy independiente.

Aunque no son los perros más activos, los mastines napolitanos necesitan paseos largos cada día y no se adaptan bien a la vida en departamento. Necesitan un jardín mediano a grande para poder ejercitarse. No toleran bien las temperaturas elevadas, por lo que deben contar con un buen refugio con sombra.

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