Sensibilización

adiestramiento canino

La sensibilización es el proceso opuesto a la desensibilización. Ocurre cuando una respuesta ansiosa aumenta porque el individuo es forzado a enfrentar situaciones que causan mucha ansiedad.

La sensibilización no tiene utilidad en el adiestramiento de perros, sino que es negativa y puede causar serios problemas de comportamiento. Es importante que puedas reconocerla y evitarla, porque ocurre con frecuencia cuando se aplican incorrectamente algunas técnicas de adiestramiento.

Una de las técnicas que se usa con mucha frecuencia en el adiestramiento tradicional es la inundación. La inundación consiste en mantener al perro en presencia de un estímulo que le causa mucha ansiedad, sin permitirle escapar, hasta que las respuestas ansiosas dejan de ocurrir.

Cuando se realiza correctamente, la inundación es efectiva para eliminar respuestas ansiosas. Sin embargo, incluso a los profesionales expertos les resulta muy difícil de aplicar correctamente. Y cuando no se aplica correctamente, tiene resultados opuestos a los esperados. Uno de esos resultados es la sensibilización, en la que se aumenta la ansiedad en lugar de reducirla.

El sufrimiento o la frustración que pasa el perro durante el tratamiento es otro de los aspectos negativos de la inundación. De hecho, el sufrimiento o la frustración pueden ser tan intensos que el perro puede reaccionar agresivamente para tratar de evitar esa situación angustiante.

Es por eso que la desensibilización sistemática es un procedimiento más aceptado para solucionar problemas de ansiedad. También existen procedimientos basados en la medicación, pero quedan fuera del alcance de esta web y deben ser recomendados por veterinarios especialistas en comportamiento, cuando corresponda.

A continuación puedes ver dos ejemplos de sensibilización y sus consecuencias en el adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Sensibilización al ruido de la aspiradora

Normalmente los perros se asustan con el ruido de la aspiradora. Son pocos los perros que ignoran naturalmente ese ruido.

Cuando se aspira la casa, un perro normal encuentra dos formas posibles de reaccionar ante ese ruido atemorizante: escapar o pelear. Si el perro tiene oportunidad, se aleja de la aspiradora y se esconde en algún lugar. Si el perro no puede escapar, ataca la aspiradora e incluso puede morder a quien trate de detenerlo.

Algunos adiestradores recomiendan encerrar al perro en un cuarto y encender la aspiradora hasta que el perro se acostumbre. Esto correspondería a la inundación si es que el procedimiento da resultados.

La mayoría de las veces, sin embargo, el perro no pierde el miedo al ruido de la aspiradora, sino que su reacción es cada vez más intensa y puede generalizarse a otros ruidos. Esto es un caso típico de sensibilización.

Un tratamiento más confiable emplearía la desensibilización para solucionar este problema.

Ejemplo2: Sensibilización a los disparos

Una vez me llamó un cazador para que entrene a su pointer porque tenía terror a los disparos. Este perro tenía muy buenas cualidades para la caza, pero su miedo a los disparos impedía que acompañara a su dueño en el campo.

Cuando le expliqué al señor el procedimiento de desensibilización que debía seguir, se enojó y me dijo que no sabía entrenar perros. Me dijo que lo que había que hacer era encerrar al perro en un cuarto y disparar muchas salvas hasta que el perro se acostumbre.

Unas semanas después me volvió a llamar porque el perro era un manojo de nervios y ni siquiera podía lograr que entre a la casa. Cada vez que quería meterlo a la casa, el perro empezaba a llorar y gritar como si lo estuvieran matando.

En lugar de acostumbrar al perro a los disparos, este señor había sensibilizado a su perro a los sonidos fuertes. Peor aún, el perro había asociado los disparos de salva con la casa, por lo que se aterraba cada vez que querían llevarlo adentro. Solamente se mostraba tranquilo cuando estaba a solas en el jardín.

Lastimosamente, ese señor no tenía ningún interés en solucionar el problema del perro a menos que se resolviera en un par de días, cosa que no era posible. Así que su decisión fue regalar al perro y conseguir otro "más valiente".

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