¡Mi hijo quiere un perro! ¿Qué hago?
Mientras fui niño el único regalo que quise fue un perro. Cada cumpleaños pedía un cachorro, cada navidad pedía un cachorro y en cada oportunidad que podía sacar el tema pedía un cachorro.
Y cada vez me encontraba con una negativa. "No podemos tener perro en el departamento" decía mi mamá. "Quién lo va a cuidar" decía mi papá. Y aunque yo insistía en que me iba a hacer cargo del perro y lo iba a sacar a pasear todo el tiempo, no había ningún cachorro en mi casa... hasta que se me ocurrió hacer huelga de hambre.
Como te imaginarás la huelga consistía en no desayunar, almorzar ni cenar, pero me permitía llenarme de cosas "nutritivas" como chocolates, helados, hamburguesas y pizzas que en esa época no formaban parte de la alimentación normal de un niño. Al fin y al cabo no podía descuidar mi salud, ¿verdad?
La huelga fue un éxito. Mis padres accedieron a comprarme un perro, pero yo tenía que hacerme cargo de él. Tenía que cuidar del perrito, sacarlo a pasear, darle la comida, ver que siempre tuviera agua limpia, llevarlo al veterinario, hacerlo vacunar, bañarlo, educarlo, etc.
Como todo niño normal no cumplí nada de eso. Bueno, casi nada. Sí cumplí con sacarlo a pasear todos los días y asegurarme que tuviera agua limpia.
El resto de las responsabilidades recayeron sobre mi pobre madre que trabajaba todo el día, tenía que cuidar de tres hijos y además de un cachorro. Y eso es más o menos lo que te va a ocurrir si aceptas que tu hij@ tenga un perro, aunque él o ella te jure y rejure que se va a hacer cargo del animal.
La responsabilidad es de los adultos
Cuando un perro pasa a formar parte de una familia humana, los responsables por ese animal son únicamente los adultos. Aunque los hijos pueden ayudar con el cuidado del perro, son los adultos quienes tienen que lidiar con las responsabilidades mayores de tener una mascota.
Eso no significa que los hijos no quieran a sus perros. ¡Al contrario, los adoran! El problema es que los niños y los adolescentes no están en condiciones de hacerse cargo completamente de un ser vivo que demanda tantos cuidados.
Los niños pequeños simplemente no pueden hacerse cargo de un animal y todas sus interacciones con un perro deben ser supervisadas por un adulto. Los niños un poco más grandes (alrededor de los 5-6 años para arriba) pueden hacerse cargo de algunas responsabilidades pero no pueden asumir todas, ya sea porque no tienen la madurez suficiente o porque se distraen con mucha facilidad.
Por su parte, los adolescentes tienen la capacidad de cuidar de un perro, pero sus vidas sociales les ocupan mucho tiempo, por lo que terminan descuidando muchas de sus responsabilidades. Y cuando los hijos se van de la casa... ¿con quién suele quedarse el perro? ¡Con los padres! Respuesta correcta.
Todo eso ocurre con hijos normales, bien educados y respetuosos. No se trata de pequeños terroristas que no quieren ayudar a sus padres, sino simplemente de niños y adolescentes normales que quieren tener un perro pero también tienen otras cosas en la cabeza y otras ocupaciones.
Por eso, si tu hijo quiere tener un perro piensa bien antes de tomar una decisión. Ten presente que gran parte de la responsabilidad va a recaer sobre ti y que vas a tener que asumirla.
No digo esto para que te aterre la simple idea de tener un perro en la familia. Simplemente te lo digo para que tengas claro el panorama real. Es muy bonito escuchar que los perros y los niños son grandes amigos (y generalmente lo son), pero tener un perro implica cambiar el estilo de vida de todos quienes viven en la misma casa. Por eso, debiera ser una decisión consensuada y bien pensada.
Si no quieres perro, dilo claramente
Durante el tiempo que me dediqué al adiestramiento canino profesional, tuve la oportunidad de ver algunos casos (que no eran pocos) en los que el problema no se encontraba en el mal comportamiento del perro sino en las falsas expectativas de los padres acerca de sus hijos. En todos esos casos los padres habían comprado un perro para los niños pensando que ellos no iban a tener que cambiar en nada sus estilos de vida, que no iban a tener que asumir ninguna responsabilidad porque todo lo iban a hacer los hijos.
El resultado casi siempre era que dejaban al perro en adopción. En algunos casos incluso me enteré que habían abandonado al perro o lo habían puesto a dormir para librarse del problema. Situaciones muy tristes y que les partían el corazón a los niños y al pobre animal, ya que el problema no estaba en el comportamiento del perro, sino que el problema era el mismo perro. ¿Para qué habían comprado un perro si no iban a aceptar la responsabilidad que eso implica?
Uno de los peores casos que vi fue el de una familia que tenía un caniche miniatura desde hacía 5 años y una niña de 9. Habían comprado un perro para su hija cuando ella tenía 4 años y esperaban que ella se hiciera cargo. Cinco años después, cuando el perro formaba parte de la familia y era la adoración de la niña, decidieron que como ella no se hacía cargo plenamente del perro lo tenían que regalar. La tristeza en la cara de esa niña era indescriptible y encima le echaron la culpa de no responsabilizarse del cuidado del perrito... ¡cuando fueron ellos quienes compraron el perro cuando la niña tenía 4 años!
Aunque parezca una atrocidad, estas cosas pasan en familias bien educadas y de gente buena. Simplemente porque se compran perros impulsivamente para darles el gusto a los hijos, sin pensar qué implica realmente tener un animal de compañía.
Por eso, si no quieres tener perro, es mejor que mantengas tu posición. Tus hijos pueden frustrarse un momento pero no tendrás que aceptar una responsabilidad que no quieres o no puedes asumir en ese momento.
Incluso si tienes dudas acerca del tema, di "No". Si estás dudando es mejor que te tomes un tiempo para pensarlo con calma antes de comprar impulsivamente un perrito que a la larga te va a causar problemas. En todo caso puedes cambiar de opinión más adelante y comprar o adoptar un cachorro cuando tus hijos sean un poco más grandes o cuando todos en la casa sientan que pueden con esa responsabilidad.
Hijo mío, vamos por nuestro nuevo cachorro
Por otro lado si sabes que tú y tu familia pueden y quieren la responsabilidad de tener un perro, entonces ponte en campaña para conseguir el perro que mejor se ajuste a tu hogar. Ir a recoger al cachorro o al perro adulto será uno de los mejores momentos para tus hijos y posiblemente también para ti. Y sin duda será un maravilloso recuerdo que no podrán borrar jamás.
Además, tus hijos crecerán aprendiendo sobre el respeto y la compasión como no podrían hacerlo de otra manera.
Si ya has dado el "Si" a la llegada del nuevo perro, tómate tu tiempo antes de comprar o adoptar. Investiga junto con toda la familia cuál es el perro que mejor se ajustará al hogar. Si les gusta una raza canina en particular investiguen sobre la misma. Averigüen sobre tamaños, comportamiento, cuidados, salud y todo lo que puedan sobre todas las razas de perros que les interesen.
En cambio si prefieren un perrito mestizo, pregunten en las veterinarias, los albergues y en las protectoras de animales. Seguramente les podrán dar información que les ayude a tomar una decisión.
Finalmente cuando decidan conseguir el perrito, háganlo de un lugar confiable. Si quieren un perro de raza busquen un criador de buena reputación que no críe masivamente y que les permita ver que sus perros están en buenas condiciones. También pueden encontrar perros de raza en albergues caninos.
Si, por otra parte, se han decidido por un perrito mestizo, pueden buscar directamente en los albergues caninos. Ahí encontrarán muchos cachorros y perros adultos esperando ser adoptados.
En cualquiera de los casos, por favor eviten las fábricas de cachorros.