Akita inu

razas de perros

Existen dos razas que comparten el nombre Akita: el akita inu (japonés) y el akita americano. Esta descripción corresponde al akita inu, de origen japonés.

El akita inu es el más grande de los perros Spitz e indudablemente es un perro imponente. Su complexión robusta y gran tamaño permiten comprender porqué este perro fue utilizado antiguamente para cazar osos.

La sola presencia del akita es suficiente para detener cualquier intento delictivo o malintencionado. Es por eso que mucha gente prefiere a esta raza de perros para la guardia de sus bienes y sus familias.

El akita es un perro grande y robusto que presenta un aire de dignidad y nobleza. A pesar de su robustez, este perro es elegante en extremo y llama la atención de las miradas donde quiera que aparezca.

Los caracteres sexuales secundarios son muy marcados en el akita, teniendo los machos una apariencia claramente masculina y las hembras apariencia notoriamente femenina.

La cabeza del akita es ancha y guarda una buena proporción con el cuerpo. La bóveda craneal es aplanada y el stop está bien definido.

El hocico de este perro es fuerte y moderadamente largo. Es ancho en su base y, aunque se estrecha hacia su extremo, no es puntiagudo. La mordida es poderosa y los dientes cierran en tijera. La nariz del akita es negra, aunque se aceptan ligeras despigmentaciones en perros blancos. Los labios deben estar bien adheridos.

Los ojos deben ser marrones, y mientras más oscuros mejor. Son de forma casi triangular, relativamente pequeños y están moderadamente separados entre sí.

Las orejas del akita son relativamente pequeñas, gruesas y triangulares. Están moderadamente separadas entre sí y orientadas hacia adelante.

El cuello es grueso y musculoso, y no presenta papada. El cuerpo del akita, por su parte, es musculoso y bien proporcionado; robusto pero elegante a la vez.

La cola es gruesa y de inserción alta. El perro la debe llevar curvada sobre la espalda. La extensión de la cola es tal que, extendida hacia abajo, debe llegar al corvejón.

El akita presenta un manto externo duro y liso, y un manto interno suave y denso. El pelaje de la cola es más largo que el del resto del cuerpo. Los colores aceptados para esta raza son: rojo (leonado), sésamo (pelos leonados con punta negra), atigrado y blanco. Todos los perros, exceptuando los blancos deben presentar pelo blancuzco a los costados del hocico, en las mejillas, debajo de la mandíbula, en el cuello, en el pecho, en el vientre, debajo de la cola y en la parte interna de las patas.

Temperamento y carácter del akita

El akita es un perro dócil, confiable y receptivo. Sin embargo, también es un perro de carácter fuerte e independiente, con gran coraje. Por tanto, requiere adiestramiento desde cachorro.

Debido a su carácter fuerte e independiente es preferible entrenar al akita con métodos positivos. El adiestramiento tradicional no siempre resulta efectivo con esta raza y, en algunos casos, puede conducir a problemas serios como la agresión canina.

Este perro es un excelente guardián y un fiero defensor de los suyos cuando la situación lo amerita. Un akita puede fácilmente convertirse en "guardián de recursos" (un perro que no permite que se le quiten las cosas) debido a que su presencia es imponente. Es importante, por tanto, socializarlo correctamente y enseñarle a dejar las cosas a la orden.

Aunque es un excelente guardián y un buen compañero, el akita no es el perro ideal para familias con niños pequeños, ya que tiende a reaccionar mordiendo cuando se lo molesta demasiado. Tampoco es un buen candidato para convivir con otras mascotas, ya que tiene un impulso de presa muy desarrollado y puede tratar de "cazar" a las otras mascotas.

El akita tiene tendencia a pelear con otros perros, por lo que es importante socializarlo desde cachorro y entrenarlo en obediencia básica.

Peso y altura

La altura a la cruz del akita macho debe estar entre los 64 y 70 centímetros. La altura a la cruz de la hembra debe estar entre los 58 y 64 centímetros.

El estándar FCI no especifica un rango de peso para el akita, pero el peso de estos perros suele estar entre los 34 y 54 kilogramos.

Salud y cuidados

Aunque los akita son perros robustos y fuertes, la raza presenta tendencia a desarrollar ciertas enfermedades. Algunos problemas de salud frecuentes entre los akita son: displasia de cadera, disfunciones de la glándula tiroides, patologías del sistema inmunológico y problemas en las rodillas.

A pesar de su tamaño, el akita no necesita ejercicio extremo, sino solamente moderado. Por eso, puede adecuarse a vivir en un departamento. Sin embargo, el ejercicio debe ser frecuente y regular, por lo que es importante proporcionarle suficiente ejercicio físico y mental. Aunque el akita puede adecuarse a vivir en un departamento, es preferible que cuente con un jardín o patio para poder correr. Los paseos diarios son una necesidad para esta raza, aún si se cuenta con un jardín.

El cuidado del pelo requiere de tiempo y dedicación. El akita pierde pelo dos veces al año y, cuando esto ocurre, pierde pelo en cantidades considerables. Aunque esta raza no necesita cortes de pelo, sí requiere cepillado frecuente.

La historia del akita

Esta raza proviene de la región japonesa de Akita, y de ahí su nombre. Los ancestros del akita inu eran perros de tamaño mediano, que se usaban para cazar osos y se conocían con el nombre de Akita Matagi. A partir de 1603, estos perros se usaron para peleas de perros y, con el fin de aumentar su fuerza y resistencia, se cruzaron con Tosas y mastines. Los resultados de esos cruces fueron perros más grandes, pero sin las características de los perros de tipo Spitz.

En 1908 se prohibieron las peleas de perros en Japón, pero la raza jamás recuperó el tamaño original.

Al final de la segunda guerra mundial, el número de akitas se había visto reducido drásticamente y, como si fuera poco, existían tres tipos diferentes de akitas: akita matagi (similar al original), akita de pelea (con sangre de perro Tosa) y akita-ovejero (cruce de akita con ovejero alemán).

Las líneas que tenían características de mastín y ovejero alemán fascinaron a los criadores norteamericanos y fueron usadas para repoblar la raza en Estados Unidos. Estas líneas, y en particular la línea Dewa, dieron origen a la raza que actualmente se conoce como akita americano.

Los aficionados a la raza en Japón no aceptaron a esas líneas como representantes adecuados de la raza japonesa, por lo que se dedicaron a repoblar la raza con líneas de perros akita matagi. El resultado es el akita inu actual que, aunque es más grande que los akita matagi originales, conserva el tipo Spitz y no tiene las características de mastín y ovejero alemán.

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