Los perros del metro de Moscú
Moscú ha sufrido muchos cambios desde que existía la antigua Unión Soviética hasta estos días. El paso del comunismo al capitalismo ha traído muchos cambios, algunos más importantes desde el punto de vista socioeconómico y otros menos importantes para la sociedad pero quizás más llamativos.
Uno de estos cambios poco importantes para los sociólogos y economistas son muy llamativos para los habitantes de Moscú y muy importantes para los ecólogos y etólogos de esa ciudad. Es el cambio en las conductas de los perros callejeros que se han adaptado a las nuevas condiciones de vida capitalista.
Al llevar las industrias a lugares alejados del centro de la ciudad, se ha alterado el hábitat de los perros. Como resultado, éstos han aprendido a dormir en las afueras, donde encuentran refugio, y alimentarse de las sobras de comida que abundan en el centro, incluso quitándoles la comida a los turistas "fáciles de engañar".
Lo curioso es que para lograr esto, los perros han aprendido a viajar en metro todos los días desde las afueras hasta el centro por las mañanas y en sentido contrario al caer la noche. Algo así como usar el metro para ir a sus trabajos.
Los habitantes de Moscú han llegado a aceptar esto como algo normal y diariamente comparten el metro con los ciudadanos caninos que, por supuesto, no pagan pasaje pero ocupan asientos en los vagones.