Una tierna cachorrita en su silla
El megaesófago congénito es una enfermedad canina terrible. El esófago de los perros que la padecen se encuentra alargado y carece de la movilidad muscular suficiente como para que coman de forma normal.
Por eso, esos pobres perritos tienen que comer verticalmente y no horizontalmente como lo hace la mayoría de los perros. Afortunadamente existen unas sillas, llamadas sillas Bailey, que ayudan a los perros enfermos a comer verticalmente.
En este video tienes a Bella, una tierna cachorrita a la que se le diagnosticó megaesófago a los cuatro meses. Al momento de filmar el video ya tenía siete meses y puedes ver cómo disfruta la comida en su silla Bailey. Si hasta aprendió a acomodar la parte superior. ¡Bien por Bella y por sus humanos!