Cómo usar los reforzadores en la sesión de adiestramiento

adiestramiento canino

Si bien los avances científicos son muy útiles e importantes para la humanidad, la aplicación de las teorías científicas en la vida cotidiana suele chocar con interpretaciones equivocadas. Un claro ejemplo de esto es la creencia popular de que el hombre desciende del mono, cosa que jamás fue postulada por la biología evolutiva.

Los principios del condicionamiento operante, y particularmente el reforzamiento positivo, sufren este mismo problema cuando son aplicados al adiestramiento canino. Muchos adiestradores piensan que reforzamiento positivo es equivalente a guiar al perro con comida o juguetes. Algunos incluso llegan a pensar que han descubierto algún fenómeno nuevo cuando logran que el perro haga algo alejándose de la comida o los juguetes.

Estas interpretaciones erróneas son dañinas para el adiestramiento canino, y especialmente para el adiestramiento en positivo, porque conducen a entrenamientos incompletos, limitan la capacidad de aprendizaje del perro, limitan las estrategias con que cuenta el adiestrador y hacen pensar que es necesario complementar el adiestramiento con castigos positivos.

El problema en esos casos está en que los reforzadores no se utilizan solamente para fortalecer las conductas deseadas, sino también como antecedentes de dichas conductas. Entonces, se termina con perros que sólo responden fluidamente si tienen a la vista la comida o los juguetes.

El uso correcto de los reforzadores en el adiestramiento canino evita todos esos problemas y acelera el aprendizaje del perro. Por eso, siempre debes tener presente que los reforzadores positivos sirven para aumentar la frecuencia de una conducta, y no deben ser usados como antecedentes de dicha conducta.

En muchos ejercicios propuestos en esta web encontrarás procedimientos en los que guiarás a tu perro con comida, porque ésta es una estrategia sencilla para conseguir algunos resultados rápidos. Sin embargo, debes asegurarte de no usar muchas veces la comida para guiar a tu perro, porque en ese caso la comida actuará también como antecedente y te resultará difícil eliminarla después.

Si necesitas guiar a tu perro con comida para algún ejercicio, debes dejar de hacerlo en la primera sesión de adiestramiento o, como máximo, en la segunda. Así estarás utilizando apropiadamente la comida como reforzador y no como antecedente. Recuerda que el reforzamiento positivo no significa que tu perro debe perseguir un trozo de comida.

Por supuesto, usarás la comida para reforzar las respuestas correctas durante más sesiones, pero ya no la usarás para guiar a tu perro.

Ejemplo 1: Uso incorrecto de los reforzadores en el adiestramiento de perros

Usas comida para enseñarle a tu perro a acudir al llamado. Cada vez que lo llamas le muestras un pedacito de pollo y él acude corriendo para que se lo des.

Repites el mismo procedimiento cada vez que tu perro se aleja lo suficiente y, después de un tiempo, él aprende a acudir corriendo cada vez que lo llamas con un pedazo de pollo en la mano.

Un buen día lo llamas sin tener el pollo en la mano y tu perro te mira como diciendo "¿Quieres que vaya y no me ofreces nada para comer? ¡Ja! Como si no supieras que la orden correcta es con un pedacito de pollo en la mano."

Como cada vez que llamabas a tu perro le mostrabas el pedacito de pollo, esto ha actuado como antecedente y se ha convertido en parte de la orden para acudir al llamado. Dado que los perros no generalizan las respuestas con facilidad, tanto tu lenguaje corporal como la presencia de comida en tu mano se han convertido en parte de la señal para el llamado.

El uso incorrecto del reforzador te ha llevado a entrenar a tu perro para acudir al llamado sólo si además de la orden le muestras un pedacito de comida.

Ejemplo 2: Uso correcto de los reforzadores en el adiestramiento de perros

Usas comida para enseñarle a tu perro a acudir al llamado, pero en lugar de mostrársela para que él acuda, haces un sonido que llame su atención. Cuando él se acerca, haces click y recién en ese momento le presentas la comida.

Después de un par de sesiones introduces la orden y dejas de hacer el sonido que llama la atención de tu perro. Entonces, solamente haces click y das la comida si tu perro se te acerca cuando lo llamas.

Repites el procedimiento varias veces hasta que tu perro es un experto en acudir a tu llamado. Y la gran ventaja es que no necesitas mostrarle comida ni otras cosas para que acuda cuando lo llamas. Sólo necesitas la orden.

En este ejemplo has usado la comida como reforzador y no como antecedente de la conducta. Es el uso correcto del reforzador, ya que tu perro no aprende a acudir al llamado por seguir un pedazo de comida, sino porque ha operado el principio del reforzamiento positivo.

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