Alcanzar la excelencia en el adiestramiento - Parte X
El fracaso no permite excusas
En su libro "Piensa y hazte rico", Napoleón Hill indica:
El éxito no necesita disculpas, el fracaso no permite excusas.
Aunque el libro no tiene nada que ver con adiestramiento canino, ésa es una verdad indiscutible. El éxito no necesita disculpas y ningún adiestrador exitoso anda disculpándose por su éxito, ni tiene por qué hacerlo. Sería ridículo escuchar a Iván Balabanov, Mario Verslype, Carolyne Scott o Mary Ray disculpándose por haber alcanzado la excelencia en el adiestramiento de sus perros.
Así que no hay ningún problema con la primera parte de la declaración de Hill. Nadie se disculpará por tener éxito, y eso es bueno.
Sin embargo, existen miles de excusas para justificar un adiestramiento mediocre. Algunas de esas excusas son muy divertidas, mientras que otras son de lo más absurdas. Una de las excusas más ilógicas que escuché fue "es que el perro está cansado", cuando un entrenador pidió a su perro que se siente y éste no obedeció. ¿Es que ese perro estaba tan cansado que no podía sentarse? ¿Y cómo pudo salir caminando de la pista de entrenamiento?... milagros que la ciencia no puede explicar.
Otra excusa que, irónicamente, es común entre quienes presentan perros mal entrenados en competencias es que "el perro se distrajo por que había público". Esta era una de las excusas más empleadas en un seminario de adiestramiento al que asistí hace algún tiempo. ¿Y qué se espera entonces en una competencia? ¿Que no haya público? ¿Que el público esté callado y sin moverse? ¡Por favor! Quien entrena a su perro para competir tiene que acostumbrarlo al público y a otras distracciones. Si no lo hace, es mejor que no participe en competencias.
Desconozco las razones exactas por las que se intentan justificar los fracasos en el adiestramiento, pero creo que el miedo al fracaso es más intenso en los adiestradores de perros que en profesionales de disciplinas que promueven más la comunicación entre colegas. Quizás este miedo también tenga que ver con los mitos que se han tejido alrededor del adiestramiento de perros; mitos que hacen pensar que el adiestrador debe saber todo acerca de la conducta de los perros y tener algún poder especial sobre los animales.
Para no caer en el error de justificar lo injustificable, debes ser consciente de que el fracaso no es malo. Es imposible entrenar un perro sin cometer errores. Lo importante es reconocer esos errores y aprovecharlos para mejorar. Entonces, el fracaso se convierte en una herramienta más para alcanzar el éxito.
Todos los grandes adiestradores han fracasado muchas veces. Mientras más fracasos han enfrentado, más éxitos han tenido. Esto ocurre porque el fracaso, cuando es recibido sin temor, no constituye una limitante, sino un incentivo y una lección de la que aprender.
Si tu perro no se sienta cuando se lo pides, se distrae con el público o te ignora olímpicamente cuando aparece otro perro en el parque, solamente debes aceptar que algo anda mal en el adiestramiento y corregirlo. Nada de "el perro está cansado", "es culpa del público" o "pero en la pista trabaja muy bien". Identifica los errores en el adiestramiento, acéptalos tal como son y corrígelos. Sólo así conseguirás un adiestramiento de excelencia.
Espero que te haya gustado esta corta serie de artículos sobre la excelencia en el adiestramiento canino. Recuerda que la excelencia en el adiestramiento no es solamente para los grandes competidores, sino que es para todos. Que tu perro jamás llegue a un campeonato mundial no significa que no merezca un adiestramiento superior, un adiestramiento excelente.