Caza con galgos: una actividad reñida con la ética

razas de perros

La caza con galgos es una actividad tan antigua que sus orígenes se pierden en la historia misma de la domesticación del perro.

Ya en el Antiguo Egipto se usaban perros con características de los galgos para cazar. Con el paso del tiempo la caza con galgos fue evolucionando, desde la actividad realizada por gente humilde para conseguir comida, hasta la actual caza con galgos que no es una actividad de supervivencia sino recreacional.

Aún cuando todavía se usan galgos de diferentes razas para la caza de subsistencia en algunos lugares, la mayoría de los galgos de campo actuales se usan en modalidades deportivas de cacería, que también se conocen como carreras de galgos en campo. Este tipo de caza es muy común en España, con el galgo español, y también se practica en Argentina y Chile, ya sea con galgo español, greyhound o con cruces de diferentes razas. Con seguridad también se practica en otros países, pero en menor escala.

En este artículo conocerás algunos aspectos técnicos y éticos relacionados a la caza con galgos que se realiza como actividad recreativa, o carreras de galgos en campo. La caza de subsistencia es un tema completamente diferente.

El evento de caza con galgos

El evento consiste en una competencia entre dos galgos que persiguen a muerte a una liebre. Los galgos no necesitan recibir ningún tipo de adiestramiento canino para perseguir y matar a la liebre, ya que lo hacen por instinto. Sin embargo, sí reciben preparación física y un trabajo para potenciar el impulso de presa.

Antes de iniciar la caza, una persona (traillero) lleva los dos galgos sujetos con un collar especial (collar automático) que permite sujetar a los dos perros y liberarlos al mismo tiempo. Además, cada galgo lleva un collar que no está sujeto a la correa y que es de un color distintivo. Un galgo llevará collar rojo y el otro galgo llevará collar blanco para distinguirlos con facilidad durante la caza.

Detrás del tarillero va, ya sea a caballo o a pie, un grupo de personas que busca la liebre. Este grupo se conoce como "Mano" y está conformado por los cazadores. En los eventos formales de caza con galgo, la mano también está conformada por jueces y también puede participar gente del público.

Mientras los perros, el traillero y la mano están lejos, la liebre se mimetiza con el medio, quedándose quieta en depresiones del terreno, pero cuando se acercan mucho, la liebre escapa. Esas depresiones del terreno donde la liebre se esconde se conocen como "Cama".

Cuando la liebre escapa, el traillero corre detrás de ella, pero con los perros todavía sujetos. Los dos galgos se sueltan al mismo tiempo, pero sólo después que se ha permitido suficiente distancia entre ellos y la liebre, para que la caza sea emocionante. En los eventos formales es uno de los jueces quien indica mediante un silbato el momento en que se deben soltar a los galgos.

Cuando no se trata de eventos formales, la caza se decide simplemente por cuál de los dos galgos mata a la liebre, o si ésta logra escapar. Cuando se trata de eventos formales, los jueces siguen a caballo a los galgos para poder juzgar su desempeño.

Por supuesto, el terreno en que se lleva a cabo la caza con galgos, tanto de eventos formales como no formales, debe ser lo más libre de vegetación posible para que tanto los galgos como las personas puedan ver la caza con la mayor facilidad.

La caza termina cuando la liebre es asesinada por uno o los dos perros, o cuando escapa a un terreno en el que no se puede continuar con esta actividad. En los eventos formales los jueces indican al público su veredicto mediante un sistema de pañuelos de diferentes colores.

Problemas éticos de la caza con galgos

Como muchas otras actividades con perros, la caza con galgos tiene defensores y detractores. En los últimos tiempos, sin embargo, los problemas éticos asociados con esta actividad le han dado mucha más importancia a los argumentos que esgrimen sus detractores. Algunos de estos argumentos tienen que ver con la caza en si misma, mientras que otros tienen que ver con la crueldad y el maltrato con que son tratados los galgos de caza.

Por una parte, es indudable que la liebre puede sufrir una muerte cruel durante la caza con galgos. El justificativo de los cazadores es que se trata de un tipo de caza natural, donde se ponen a prueba las habilidades de los individuos de cada especie (perros y liebres). Sin embargo es un justificativo pobre, ya que no por parecer natural es menos cruel. Además, los galgos de caza no son animales salvajes que cazan para alimentarse, sino que la caza es organizada por los humanos con fines netamente recreativos.

Por otra parte, los galgos también pueden sufrir lesiones durante la caza. Estas lesiones pueden ser resultado de la misma actividad (caídas, tropezones, etc.) o pueden ser causadas por accidentes que nada tienen que ver con la caza. Dado que actualmente existen carreteras muy cerca de los cotos de caza, o incluso que los atraviesan, los galgos pueden ser atropellados accidentalmente.

Pero el problema principal de la caza con galgos es el maltrato intencional de los perros que se ha reportado con frecuencia. Más allá de vivir en caniles pequeños y ser transportados en jaulas muy chicas, los galgos que ya no sirven para la caza son eliminados por medios muy crueles. Es frecuente que los galgos de caza, cuando ya no son útiles para los cazadores, sean ahorcados, quemados o mueran de sed y hambre atados en el bosque.

Más allá del interés utilitario de los cazadores galgueros por estos perros, que puede ser cuestionado o no, las prácticas crueles hacia sus perros de caza han llamado la atención del público en España y en el mundo entero. Imágenes de galgos quemados o ahorcados han recorrido el mundo a través de los noticieros y de la internet, lo que ha llamado la atención sobre este problema que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo.

Y finalmente, la misma actividad de la caza con galgos está muy reñida con la ética contemporánea del trato hacia los animales. En esencia esta actividad no es muy diferente a las matanzas de ratas que se hacían con perros terrier en el siglo XIX. Esos perros eran soltados en una fosa para matar tantas ratas como pudieran y el ganador era el que más mataba. Eso era considerado un deporte.

¿Notas la similitud con la caza de galgos? Dos galgos son soltados para matar a una liebre... y eso se considera un deporte. Podrán argumentar que la liebre puede escapar (cosa que sólo ocurre en eventos en campos abiertos, porque también hay eventos en campos cercados), pero en esencia es la misma cosa: utilizar un animal de una especie para asesinar a otro de otra especie, con el fin de divertir a algunos humanos.

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