Bulldog francés

bulldog frances

Brutus, el bulldog francés.

Fotografía de Virgirm, bajo licencia Creative Commons.

El bulldog francés es un perro pequeño pero robusto. Las orejas de murciélago y la cara achatada son sus dos características más notables, además de su temperamento bonachón y afectuoso.

Apariencia del bulldog francés

Este bulldog es un perro robusto y de huesos sólidos a pesar de ser pequeño y regordete. Es un típico molosoide pequeño.

La línea superior del cuerpo de este perro se levanta a nivel del lomo y luego desciende bruscamente hacia la cola. La espalda es ancha y musculosa, el lomo es ancho y corto, y la grupa es oblicua. El pecho del bulldog francés es cilíndrico y profundo, con el antepecho muy amplio. Los flancos son levantados a nivel del vientre, pero no llegan a adquirir forma agalgada.

La cabeza del bulldog francés es ancha y cuadrada, con pliegues y arrugas en su piel. La cara es achatada y el stop muy marcado. La nariz es ancha, muy corta y levantada. Los ojos oscuros, grandes, redondeados y levemente saltones tienen expresión despierta. Las orejas son medianas, anchas en la base y redondeadas en su extremo. Son erectas y de inserción alta.

La cola de este perro es corta de nacimiento y de inserción baja. Gruesa en su base, su porción central puede ir anudada o doblada naturalmente para terminar en punta. Aún cuando el bulldog está activo, lleva la cola por debajo de la horizontal.

El pelo de este bulldog es muy hermoso y llamativo. Es raso, apretado, brillante y suave. Según el estándar racial publicado por la Federación Cinológica Internacional (FCI), el pelaje puede ser de color leonado o leonado atigrado, con parches blancos.

Temperamento y carácter del bulldog francés

El temperamento de los bulldog franceses corresponde perfectamente al de los perros de compañía. Estos perros son amigables, juguetones, muy sociables y dulces. Se puede decir que son los perros falderos perfectos.

Estos bulldog tienden a socializar fácilmente ya sea con gente, perros u otros animales. Suelen llevarse muy bien con niños, pero pueden ser muy demandantes de compañía y mimos para niños muy chicos. A pesar de eso, es importante socializar a estos perros desde temprana edad para evitar que se vuelvan tímidos cuando son adultos.

Esta es una de las razas que no destacan en el adiestramiento canino y muchos entrenadores de "la vieja guardia" catalogan a los bulldog franceses como perros tercos y dominantes. Sin embargo, la verdadera razón por la que es difícil entrenar a estos perros es porque no responden bien al adiestramiento tradicional.

En cambio, cuando se los entrena mediante adiestramiento con clicker, u otra variante del adiestramiento en positivo, los bulldog franceses pueden aprender con facilidad. El único aspecto que puede tomar más tiempo que para otras razas es la educación del perro para ir al baño, porque estos pequeños perritos necesitan ir con más frecuencia que perros de razas medianas o grandes.

Esta raza no tiende a ser muy problemática, pero por su gran necesidad de compañía puede desarrollar ansiedad por separación con cierta facilidad. Eso significa que el bulldog francés puede convertirse en un perro destructor si se queda solo por períodos prolongados. Éste no es un perro para dejar aislado en un cuarto, el patio o el jardín.

Por otra parte, estos bulldog pueden ser excelentes mascotas para la mayoría de las personas. Por su carácter amigable y sociable, llegan a ser excelentes mascotas para familias con niños grandes y personas solas. Sin embargo, hay que considerar que demandan mucha compañía y son muy juguetones, así que no son adecuados para gente que pasa la mayor parte del tiempo afuera. También son buenos perros para propietarios primerizos, siempre que estén conscientes del tiempo que le deben dedicar a sus mascotas.

Peso y altura

El peso de estos pequeños bulldog no debe ser menor a ocho kilogramos ni mayor a 14 kilogramos, tanto para machos como para hembras. El tamaño no está indicado en el estándar de la raza, pero debe ser proporcional al peso. Obviamente, son perros pequeños.

Salud y cuidados

Lastimosamente, el bulldog francés es propenso a varias enfermedades de perros, muchas relacionadas con su hocico achatado. Entre las más frecuentes se encuentran: narinas estenóticas, paladar blando elongado, degeneración de disco intervertebral y hemivértebra canina. Con menor frecuencia también se diagnostican en esta raza: displasia de cadera, luxación patelar, entropión, distiquiasis, cataratas y sordera.

El cuidado del pelo es más fácil y sencillo que en otras razas caninas de compañía, ya que su pelo corto no demanda muchas exigencias. Suele ser suficiente con el cepillado semanal para remover el pelo suelto y el baño ocasional, sólo cuando el perro está sucio o una vez por mes. Sin embargo, hay que limpiar con frecuencia las arrugas de su cara, para evitar que se acumule suciedad en ellas. Para esto basta con limpiar suavemente con un trapo húmedo y luego secar también con suavidad.

Los requerimientos de ejercicio son bajos para el bulldog francés. Aunque es un perro muy juguetón, se cansa rápidamente y puede hacer la mayor parte del ejercicio físico dentro de casa. Aún así es aconsejable brindarle un paseo moderado a diario para estimular su mente y permitirle socializar, y ofrecerle algún tiempo de juego no intenso.

Por su nariz achatada, el bulldog francés no tolera bien los climas cálidos y puede ser hipersensible a la anestesia. Tampoco es bueno permitirle o forzarlo a hacer ejercicios intensos, ya que puede sufrir de un choque térmico con facilidad.

No es un buen nadador, por lo que importante supervisarlo constantemente si hay piscinas, lagos o cuerpos de agua cerca. Los bulldog franceses suelen tener problemas para nadar, ya que sus cabezas son muy pesadas en proporción al resto de sus cuerpos, y pueden ahogarse con facilidad.

Estos perros se adaptan con mucha facilidad a la vida en departamentos y en grandes ciudades, por lo que pueden ser excelentes mascotas para la mayoría de las personas citadinas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que sus necesidades de compañía son muy altas y no pueden quedarse solos por mucho tiempo ni vivir aislados en un cuarto, un jardín o un patio. Estos perros necesitan compartir con sus familias la mayor parte del tiempo.

Historia del bulldog francés

En la segunda mitad del siglo XIX, durante la revolución industrial, muchos obreros ingleses migraron a Francia. Una gran parte de esos obreros provenía de la ciudad inglesa de Nottingham, donde eran muy apreciados los perros bulldog y que fueron llevados a Francia por sus propietarios.

Algunos de esos bulldog eran de tallas muy reducidas y algunos también tenían las orejas erectas, condición que no era muy apreciada en Inglaterra. En Francia, sin embargo, los pequeños bulldog de orejas erguidas causaron sensación, especialmente entre las mujeres. Por tanto, los comerciantes de mascotas se encargaron de importar más y más de esos pequeños bulldog que ya empezaban a conocerse como bouledogue Francais o bulldog francés.

Para fines del siglo XIX, los criadores franceses ya habían conseguido criar de forma consistente esos perros pequeños con "orejas de murciélago" y algunos bulldog franceses habían sido adquiridos por familias de alta alcurnia. Es a partir de entonces que la raza cobró mayor protagonismo en la cinofilia francesa y tuvo mayor difusión en el extranjero. El favoritismo de las clases privilegiadas por estos perros ayudó a catapultar la raza, que luego fue exportada a América, donde alcanzó bastante popularidad.

Hoy en día el bulldog francés es un perro conocido en casi todo el mundo y muy apreciado como mascota y compañero. También se lo puede encontrar en exposiciones caninas de todo el mundo, y alguno que otro se desempeña como perro de terapia.

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