Garrapatas en perros

garrapata del perro

Foto de Gary Alpert bajo licencia CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Las garrapatas son parásitos externos que se alimentan de la sangre. Pertenecen a la superfamilia de ácaros Ixodoidea y son vectores de muchas enfermedades tanto de perros como de otros mamíferos, incluidos los humanos.

Las más comunes en perros son las de la familia Ixodidae, que se conocen como garrapatas duras. Las garrapatas blandas, de la familia Argasidae, también pueden parasitar a los perros, pero son menos comunes.

Entre las enfermedades más peligrosas que pueden transmitir se encuentran el tifus y la enfermedad de Lyme.

Síntomas

La mayoría de los perros afectados por garrapatas no presentan síntomas y la infestación se hace evidente al ver o tocar al parásito. Sin embargo, cuando los presentan, éstos pueden comprender:

  • Irritación, picazón y enrojecimiento del área infestada.
  • Sacudida de cabeza cuando las garrapatas están en la cara, cabeza u orejas.
  • Parálisis, problemas gastrointestinales, deficiencia inmunológica o anemia cuando hay una enfermedad seria transmitida por garrapatas.

Causas y factores de riesgo

Los perros adquieren garrapatas del ambiente, principalmente en zonas de hierba alta donde suelen vivir estos parásitos, por contacto directo. En ocasiones también pueden adquirirlas por contacto con otros animales infestados, pero este tipo de contagio es menos frecuente.

Las garrapatas pueden dejarse caer sobre el perro desde hierbas altas, pero no pueden saltar hacia el perro como comúnmente se piensa.

Todos los perros, sin distinción de sexo ni raza, pueden contraer estos parásitos, pero los más expuestos a infestarse son los que pasean por lugares con hierbas altas, por el campo o por zonas descuidadas. Las épocas de primavera y verano son las de mayor riesgo de contraer garrapatas, pero estos parásitos pueden vivir sin alimentarse por mucho tiempo, por lo que también existen en otras épocas.

Diagnóstico

No es necesario un diagnóstico veterinario para detectar las garrapatas, ya que son ácaros suficientemente grandes y pueden verse a simple vista. También es frecuente detectarlas cuando se acaricia al perro y se sienten estos parásitos.

En ocasiones, estos ácaros son detectados casualmente durante alguna visita al veterinario por otros motivos.

Tratamiento

El tratamiento consiste en quitar las garrapatas de la piel del perro lo más pronto posible y desinfectar el área afectada.

Es importante evitar las soluciones populares como quemar a la garrapata con un cigarro, aplicar alcohol o kerosén sobre la misma. Estas alternativas populares pueden conducir a que la garrapata se introduzca más en la piel del perro o a infectar la herida.

Si tu perro tiene garrapatas, haz lo siguiente para retirarlas:

  1. Prepara un frasquito con alcohol (suficientemente grande para almacenar las garrapatas) y unas pinzas pequeñas de punta fina. Usa guantes de goma para evitar cualquier contacto con la garrapata, ya que también puede transmitir enfermedades a humanos.
  2. Sujeta con las pinzas a la garrapata, lo más cerca de la base. Es decir, lo más cerca posible de la piel de tu perro, sin agarrar la piel. Solamente debes sujetar la boca de la garrapata y no tocar su cuerpo. Es muy importante que no aprietes el cuerpo del parásito, ya que eso puede causar el reflujo de sangre que ha chupado, junto con otros fluidos corporales, conduciendo a la infección de la herida.
  3. Gentilmente pero con firmeza, tira la garrapata hacia afuera. No lo hagas de golpe, sino lentamente. Sentirás algo de resistencia y te puede tomar cerca de un minuto retirar al parásito, así que no te desesperes. No gires ni retuerzas al parásito mientras jalas hacia afuera.
  4. Cuando hayas retirado la garrapata, deposítala en el frasquito con alcohol para asegurarte que muera. No la botes al fregadero porque no estaría muerta y podría seguir reproduciéndose. Tampoco la pises porque al hacerlo puedes estar dispersando sus huevos.
  5. Limpia con algún desinfectante (alcohol o alguna crema antibiótica) la herida.
  6. Busca otras garrapatas en la misma zona de la piel de tu perro, ya que es probable que exista más de una, y repite el procedimiento si es necesario.

Si queda algún resto de la boca de la garrapata dentro de la piel, tal vez puedas quitarla como se quita una astilla enterrada. Sin embargo, la mayoría de las veces, esos pequeños fragmentos son expulsados del cuerpo del perro con el tiempo. En caso que tengas dudas por la salud de tu perro, consulta con el veterinario.

Si tienes dudas sobre la posibilidad de transmisión de enfermedades por las garrapatas extraídas, llévalas dentro del frasquito de alcohol (muertas) donde el veterinario, quien sabrá identificarlas y darte alguna sugerencia.

Si vives en un lugar cálido, es buena idea que cuentes con productos que ayudan a retirar las garrapatas, en caso que tengas que hacerlo. Existen muchos productos en el mercado, como FRONTLINE® Spray, que sirven para esto. Asegúrate de leer sus instrucciones antes de usarlos.

Prevención

Existen productos veterinarios para prevenir la infestación con garrapatas. Consulta con el veterinario antes de la primavera para que te recomiende alguno de estos productos y el modo de uso. Correctamente usados evitarán que tu perro adquiera garrapatas.

También es importante mantener limpia la casa. Aspira con frecuencia la alfombra, especialmente los lugares ocultos (debajo de los sillones y otros muebles). También debes mantener limpias la cama y la caseta de tu perro.

En la medida de lo posible evita que tu perro transite por lugares con hierba alta y terrenos abandonados. Si tienes un jardín, mantén la hierba corta para reducir el riesgo de garrapatas. Y si ya había garrapatas, contrata un servicio de fumigación (cuidando que no dañen a tu mascota ni a tu familia) para eliminar esos parásitos.

Si tu perro suele salir al campo (por ejemplo, perros de caza) o pasear por lugares abandonados o con hierba alta, revísalo bien cada vez que vuelvan del paseo.

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