Cliff, el primer perro detector de bacterias

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(17-dic-2012) Cliff es un beagle muy especial. Es el primer, y por ahora único, perro entrenado en todo el mundo para detectar la presencia de una bacteria patógena mediante su olfato.

La bacteria Clostridium difficile produce enfermedades intestinales que van desde las diarreas leves hasta la colitis pseudomembranosa severa y el megacolon tóxico. Esta bacteria es muy común en los centros de salud y causa muchas infecciones intrahospitalarias, por lo que es muy importante detectarla pronto.

La detección de C. difficile requiere de cultivos y tarda unos días, tiempo que permite la dispersión de la bacteria por todo el hospital. Por eso se buscan métodos de detección rápida que permitan tomar las medidas preventivas para proteger a los pacientes, trabajadores y visitantes... y ahí es donde entra Cliff, el beagle.

Conscientes de las capacidades de los perros para detectar algunas formas de cáncer por el olor, un grupo de científicos holandeses decidió investigar si también son capaces de detectar la presencia de C. difficile mediante su extraordinario sentido del olfato.

El primer paso fue entrenar a Cliff, un macho beagle de 2 años, para reconocer el olor de la bacteria. Luego, evaluaron la habilidad del perro de identificar ese olor en muestras de heces y, finalmente en los pacientes de dos hospitales (con el previo consentimiento de los pacientes, por supuesto).

Tal como menciona el artículo científico, el adiestramiento de Cliff se hizo mediante "un método basado en recompensas en el que el comportamiento correcto era reforzado, por ejemplo dándole una golosina". Es decir, que el beagle detector de bacterias fue entrenado en positivo. Como a muchos otros perros detectores de olores, a Cliff se le enseñó a sentarse o echarse para indicar que había encontrado el olor de la bacteria.

Los resultados fueron muy prometedores al diagnosticar las muestras de heces. Cliff señaló correctamente las 50 muestras de heces contaminadas que le presentaron (100% de sensibilidad) y evitó señalar 47 de las muestras que no estaban contaminadas. Las tres muestras restantes, que no estaban contaminadas, produjeron respuestas no concluyentes por parte del perro. Como las respuestas no concluyentes se interpretaban como respuestas negativas, los investigadores adjudicaron al perro un 100% de especificidad (no dar un falso positivo).

Al diagnosticar a los pacientes del hospital, el perro fue menos eficiente, pero aún así los resultados fueron muy prometedores. El perro detectó correctamente al 83% de los pacientes infectados (83% de sensibilidad) y al 98% de los pacientes no infectados (98% de especificidad).

Este experimento demostró que los perros (o por lo menos algunos de ellos) tienen la capacidad de detectar las infecciones bacterianas mediante su poderoso sentido del olfato. Esto podría ayudar a detectar rápidamente cepas de bacterias intrahospitalarias y tomar medidas sanitarias con mayor celeridad.

Todavía queda por confirmar si estos resultados son suficientemente confiables con otros perros, otros entrenadores y tamaños muestrales más grandes. Por supuesto, también existen otras variables que habría que considerar antes de usar perros de diagnóstico en los hospitales, como el riesgo de transmisión de enfermedades por parte de los mismos perros, pero quién sabe, tal vez llegue el día en que tengamos que decirle Doctor a algún sabueso amistoso.

Fuentes:

  1. Using a dog’s superior olfactory sensitivity to identify Clostridium difficile in stools and patients: proof of principle study (artículo científico original)
  2. Video complementario (en inglés) del artículo científico

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