Selección del perro de terapia

miscelánea canina

Mucha gente se entusiasma con su mascota cuando lee algo o ve un video acerca de los perros de terapia y de visita. Entonces, creen que como "Fido" es muy amigable puede ser un excelente perro de terapia.

Lastimosamente no es así. Tanto los perros de terapia como los de visita necesitan cumplir ciertas condiciones y, por tanto, son seleccionados y adiestrados antes de empezar a cumplir funciones en hospitales, geriátricos y otros lugares similares.

Acerca de la selección del perro de terapia

El perro que se emplea para ayudar a rehabilitar prisioneros sigue un proceso de selección diferente al perro de terapia para hospitales y geriátricos. Los puntos que ves a continuación se refieren al perro de terapia y de visita "tradicional", no al perro empleado para rehabilitar prisioneros.

Los requisitos que necesita un perro para convertirse en perro de terapia o de visita tienen que ver con el adiestramiento canino, la socialización del perro y la salud del animal. Dependiendo de cuál vaya a ser la función específica del perro y dónde la va a llevar a cabo, también pueden influir algunas características físicas en la selección.

El adiestramiento del perro de terapia y visita

Tanto los perros de terapia como los de visita necesitan tener un adiestramiento mínimo para poder cumplir sus funciones. Un perro sin ningún tipo de adiestramiento no es apto para este trabajo, pero estos perros no necesitan un adiestramiento tan exigente como otros perros especialistas.

En lo referente a la obediencia canina, es importante que el perro tenga al menos el adiestramiento básico. No es necesario un adiestramiento en obediencia avanzada, pero puede ayudar en algunos casos.

Aún cuando no se requiere que el perro de terapia tenga adiestramiento avanzado en obediencia, es importante tener control sobre el perro incluso sin correa. Además, también es importante que el perro pueda responder a órdenes básicas en presencia de distracciones intensas.

Por otra parte, la selección del perro de terapia y de visita exige conductas tranquilas. Los perros de "alto drive" (muy motivados por el juego y muy activos) no son ideales para apoyar las terapias de las personas, porque son muy dinámicos. En cambio, lo que se busca en un buen perro de terapia es que sea tranquilo y cuidadoso con las personas.

Un aspecto que puede pasarse por alto es el tema de los perros que lamen a la gente. Para que un perro sea seleccionado como perro de terapia, debe estar entrenado para no lamer a la gente a menos que se le invite a hacerlo. Un perro que lame a las personas puede ser muy amigable, pero también puede causar alergias (la saliva es el alérgeno canino más importante después del pelo), transmitir enfermedades o contagiarse de enferemedades como hongos y similares. No hay que olvidar que el perro de terapia suele trabajar en hospitales y otros centros de salud, donde los contagios pueden ser un problema serio.

Por la misma razón, el perro de terapia debe estar entrenado para no comer cosas que encuentra en el suelo.

También debe tener control apropiado de su cuerpo, especialmente de la parte trasera, de la que muchos perros no son conscientes. Por ejemplo, Úrsula, una pitbull de propiedad de un amigo, es una excelente perra, está muy bien entrenada y es muy sociable. Sin embargo, no tiene control de su cola y cada vez que la mueve golpea cualquier cosa que está cerca, incluso llegando a lastimarse la punta de la cola a veces. Por tanto, aún con toda su socialización y adiestramiento, no podría ser una perra de terapia (además que lame a todo el que se le acerca).

Y por último, aunque no menos importante, el perro de terapia y el de visita deben estar entrenados para no ensuciar en interiores. Mucho mejor si están entrenados para hacer sus necesidades a la orden, así no hay riesgo alguno de que ensucien dentro de un hospital, una residencia geriátrica o un hogar de niños.

La socialización del perro de terapia y visita

Si bien el adiestramiento en obediencia del perro de terapia y de visita puede ser de nivel intermedio, la socialización debe ser de un nivel extremo. La socialización del perro de terapia debe ser una de las más intensas y confiables que pueda verse en cualquier animal.

Estos perros deben ser altamente sociables y disfrutar caricias y abrazos. Deben disfrutar el contacto con la gente en tal manera que no les deben molestar muchas conductas que un perro cualquiera encontraría agresivas (abrazos, mantener fija la mirada, gente que se le abalanza encima al perro, etc.). Sin embargo, a pesar de su simpatía por las personas, no deben acercarse a ellas sin invitación porque no a todas las personas del lugar les gustarán los perros.

Además, los perros de terapia deben estar acostumbrados a una gran cantidad de ruidos y situaciones extrañas. Deben evitar reaccionar de mala manera frente a conductas imprevistas de las personas, ya que muchas de las personas con las que trabajarán tendrán comportamiento imprevisible.

Por otra parte, es muy importante que el perro de terapia no se distraiga con olores fuertes y extraños como los que puede haber en un hospital. Esto haría que ignore a las personas y se dedique a otras actividades. Razas de perros de caza como el beagle pueden tener problemas con este requisito.

Y por supuesto, los perros de terapia deben ser sociables también con otros perros y otros animales, ya que es posible que tengan que trabajar en lugares en que también estén presentes otros animales de terapia.

Aspectos de salud del perro de terapia

Los perros de terapia y los perros de visita deben gozar de buena salud mientras hacen sus visitas. Un perro débil o enfermo puede contagiar a las personas con su enfermedad o puede contagiarse él mismo con las enfermedades de las personas. Estos perros debieran pasar un examen anual de rutina en el que sean evaluados para zoonosis (enfermedades transmisibles al hombre) y otras enfermedades. También se debiera hacer un análisis anual de sus heces para descartar la presencia de parásitos.

Por supuesto, deben estar limpios y bien alimentados. Además, es importante mantener el pelaje en buen estado mediante el cepillado frecuente (dependiendo de la raza) para eliminar pelos suelos que pueden causar alergias a los pacientes de centros de salud y otras personas.

Características físicas

Los perros de terapia y de visita deben ser amigables y además deben tener la apariencia de ser amigables. Algunas razas tienen apariencia intimidante y, aunque los perros sean amigables, no resultan ideales para trabajar como perros de terapia o visita porque pueden asustar a las personas.

Especialmente las razas de perros de trabajo y los molosoides pueden causar temor. Por eso, cuando se seleccionana perros de esos grupos se prefieren los que están enteros, no los que han sufrido cortes de cola y de orejas. Especialmente el corte de orejas da una imagen agresiva a algunos perros. Por ejemplo, los pitbull, rottweiler, dobermann, boxer y mastines napolitanos, suelen parecer agresivos y peligrosos cuando tienen las orejas cortadas, pero tienen apariencia más amigable cuando están completos.

Los perros pequeños, como el chihuahua o el Yorkshire terrier, suelen ser más apreciados por la gente mayor, pero pueden ser perros muy nerviosos y ladradores. Son preferibles las razas pequeñas pero más tranquilas.

Entre las razas medianas y grandes se prefieren los perros que, además de buen carácter, tienen orejas caídas que les dan una apariencia amigable. El perro labrador y el golden retriever destacan por su apariencia amigable y su legendario buen carácter.

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