Usando la jaula de viajes para perros

adiestramiento canino

Que tu perro se sienta cómodo en una jaula de viaje es una de las cosas más importante que tienes que enseñarle. Esto te ayudará a educar a tu perro para ir al baño, a prevenir problemas de conductas destructivas, reducir la ansiedad por separación y muchas otras cosas más.

Ten en cuenta que la jaula de viajes no tiene que ser una prisión para tu perro. Tiene que ser su madriguera, el lugar donde se sienta cómodo y seguro.

Entre otras cosas, la jaula de viajes puede servir como casa para tu perro, para dejarlo en el veterinario o la peluquería canina, como casa de perros portátil durante los viajes, etc. Si además decides incursionar en las exposiciones o en los deportes caninos (agility, schutzhund, freestyle, etc.), la jaula de viajes será un refugio para tu perro mientras no esté concursando.

Por otra parte, el adiestramiento con jaula es uno de los métodos más rápidos y eficaces para enseñarle a tu perro a no ensuciar la casa.

Acostumbra a tu perro la jaula de viajes

Prepara la jaula de viajes para que la puerta quede abierta todo el tiempo. Algunos modelos de jaula permiten retirar la puerta, así que esto será fácil. Si no es posible hacer esto con la jaula que tienes, amarra la puerta a otra parte de la jaula para que ésta no pueda cerrarse.

Si la jaula es desmontable, también quítale la parte superior. Esto ayudará a tu cachorro a sentirse seguro al entrar.

Habiendo retirado la puerta, o habiéndola amarrado para que no pueda cerrarse, coloca adentro de la jaula de viajes algunos juguetes de tu perro. También, a lo largo del día, deja algunos pedacitos de comida adentro. Esto hará que tu perro se sienta feliz cada vez que descubre un pequeño "tesoro" dentro de la jaula.

Si ves que tu perro se acerca a la jaula, o entra en la misma, acarícialo y juega con él. También puedes darle una recompensa de comida. No cierres la puerta de la jaula.

Déjale la jaula siempre accesible, con la puerta abierta, y con una manta adentro. De esta forma, podrá entrar a descansar cuando él quiera y podrá salir sin problema.

Ten paciencia si tu perro tiene miedo a las jaulas. No lo obligues a entrar. Eso sólo aumentará su miedo.

Si tu perro es muy reacio a entrar a la jaula, aliméntalo frente a la misma. Simplemente pon su plato frente a la jaula cuando le des su comida. A medida que se sienta cómodo, podrás poner el plato dentro de la jaula: primero en la porción anterior (cerca a la puerta), luego al medio y luego al fondo. Haz esto de forma gradual.

Si habías quitado la parte superior de la jaula, puedes volver a ponérsela cuando tu perro entre por voluntad propia y se sienta cómodo en la misma. Por supuesto, pon la parte superior cuando tu perro no está en la jaula y repite el procedimiento anterior (poner comida y juguetes en la jaula) por un tiempo más.

Todo este proceso puede tomar unos cuantos días con perros nerviosos, pero la mayoría de los perros se acostumbran a entrar en la jaula con mucha rapidez.

Cuando tu perro se sienta cómodo en la jaula, puedes empezar a manipular la puerta de la misma. Con tu perro adentro de la jaula, mueve un poco la puerta de la jaula, pero sin cerrarla. Si tu perro se queda adentro, lánzale un trocito de comida dentro de la jaula.

Poco a poco, tu perro se sentirá más cómodo cuando muevas la puerta. Entonces, aprovecha para cerrarla (sin ajustarla) y abrirla inmediatamente. Cada vez que hagas esto, lanza una recompensa de comida dentro de la jaula si tu perro se queda adentro. Si tu perro sale, simplemente ignora esta conducta.

Luego, cuando ya puedas cerrar por un instante la puerta de la jaula, empieza a adicionar algún tiempo antes de abrirla. Simplemente espera medio segundo antes de abrirla. Cuando tu perro esté cómodo con esto, repite el procedimiento pero espera un segundo antes de abrir la puerta. Gradualmente, y en diferentes sesiones, amplía este tiempo un segundo a la vez, hasta que tu perro se quede tranquilo por diez segundos con la puerta cerrada.

Gradualmente aumenta el tiempo que él permanece en la jaula, pero no lo dejes encerrado mientras tú te vas. Cuando él pase tiempo en su jaula sin que tú estés, será el momento en que puedas dejarlo encerrado e irte. Ten presente que no debes dejar a tu perro enjaulado y solo por mucho tiempo. Al principio solamente auséntate un segundo. Poco a poco aumenta el tiempo de manera gradual.

También ten presente que no tienes que encerrar a tu perro por mucho tiempo, ya que no se supone que el encierro sea un castigo.

Es muy útil que la jaula sea también la casa de tu perro. Así se acostumbrará más rápido.

Cuando tu perro se acostumbre a la jaula, puedes llevarlo a dar paseos cortos dentro de la misma (si es pequeño, por supuesto). Así le agarrará un gusto adicional a estar en la jaula. Ten en cuenta que al hacer esto no tienes que dejar a tu perro solo, porque en ese caso se sentirá ansioso al entrar en la jaula.

Consejos para acostumbrar a tu perro a la jaula de viajes

La jaula no es un lugar para encerrar a tu perro por períodos prolongados. Practica este ejercicio hasta que puedas lograr que tu perro se quede en la jaula por unos cuantos minutos. Luego podrás aumentar el tiempo con facilidad porque tu perro se sentirá cómodo en su jaula. Sin embargo, no esperes que tu perro se quede encerrado por horas.

Los tiempos máximos que un perro puede pasar enjaulado son:

  • Cachorros de nueve a 10 semanas: 30 a 40 minutos.
  • Cachorros de 11 a 15 semanas: una a dos horas y media.
  • Cachorros de 16 a 17 semanas: tres horas y media.
  • Cachorros y perros de 18 semanas en adelante: tres y media a cuatro horas.

El tiempo máximo que debería pasar un perro en la jaula de viajes nunca debería superar las cinco horas. Y esto solamente en contadas ocasiones. Por supuesto, este tiempo es mayor cuando el perro realiza algún viaje en avión, pero ese es un caso particular en el que nada se puede hacer.

Nunca obligues a tu perro a entrar en la jaula. Si lo obligas, le crearás aversión hacia la jaula.

Nunca dejes a tu perro en la jaula con un collar puesto. No importa qué tipo de collar. Por supuesto, la excepción a esta regla ocurre cuando tienes que embarcarlo en un avión u otro medio de transporte. En ese caso, ponle un collar con un dispositivo de liberación de emergencia y con una plaquita de identificación.

Nunca dejes en la jaula cosas pequeñas con las que tu perro pudiera ahogarse. Lo ideal es que solamente le dejes juguetes grandes y que no sean fáciles de destruir, como los Kong o los huesos Nylabone. No dejes nada adentro de la jaula (ni siquiera un juguete grande) durante los viajes.

Nunca enjaules a tu perro si:

  • Es menor de nueve semanas
  • Tiene diarrea o vómitos
  • Necesitas dejarlo más tiempo del tiempo máximo indicado (en este caso usa el cuarto a prueba de cachorros)
  • No ha hecho sus necesidades poco antes de enjaularlo
  • No ha recibido suficiente ejercicio y compañía antes de enjaularlo
  • La temperatura es muy alta

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