Cómo mantener a tu perro dentro del jardín

Un hermoso perro multipedigrí tranquilo en el jardín de su casa.
Fotografía de H. Michael Karshis, bajo licencia CC BY 2.0.
Muchas personas que viven en casas, suelen dejar a sus perros sin supervisión alguna en los jardines. Esto puede ser por momentos (por ejemplo, para que el perro haga sus necesidades) o algo permanente (perros que viven afuera).
En la mayoría de los casos, eso ocurre en jardines cercados, de los que los perros no pueden salir por ellos mismos.
Sin embargo, algunas personas quieren que sus perros se queden en jardines abiertos sin causar problemas y sin escaparse. Es decir, sin salir del jardín aunque no exista ninguna valla.
Peligros de dejar a tu perro en un jardín abierto sin supervisión
Aunque puede parecer muy cómodo que tu perro se quede sin supervisión en un jardín abierto, no es buena idea porque implica grandes riesgos para él y los vecinos.
Lastimosamente, esos riesgos son independientes de qué tan bien entrenado está tu perro o si cuentas con una valla invisible, ya que al no ser un jardín abierto nada impide que otros animales o personas se acerquen a tu perro.
Entre esos riesgos se encuentran:
- Delincuentes comunes pueden robar o envenenar a tu perro. En este caso, el perro es un blanco fácil para los delincuentes.
- Niños maleducados pueden provocar y maltratar a tu perro.
- Niños bienintencionados pueden entrar a acariciar a tu perro, exponiéndose a ser mordidos si es que el perro no es muy sociable.
- Otros perros pueden atacar a tu perro.
- Tu perro al estar suelto puede asustar a los vecinos aunque no salga del jardín, especialmente si es de raza grande o de las llamadas razas de perros peligrosos. Con esto te puedes ganar una discusión con los vecinos o incluso problemas legales, dependiendo de la normativa vigente en tu ciudad.
Aunque tu perro no salga del jardín no tienes ningún tipo de control sobre todos esos riesgos, pero además, es imposible asegurar con un 100% de confiabilidad que un perro suelto en un jardín abierto no saldrá jamás, sin importar qué estrategia uses para mantenerlo adentro. Así que a esos riesgos tienes que añadir:
- Si se presenta un estímulo suficientemente fuerte, tu perro saldrá del jardín y puede perderse o ser atropellado.
Como puedes ver, no vale la pena exponer a tu mejor amigo a tanto riesgo solamente por la supuesta comodidad de dejarlo en el jardín para que se distraiga solo. Basta con que otro perro o una persona extraña entre a tu jardín una sola vez para que haya problemas serios. También basta con que tu perro salga una sola vez para que termine perdido o atropellado, así que ¿para qué arriesgarse?
Estrategias para que tu perro se quede sin supervisión en un jardín abierto
Aunque es una pésima idea dejar a un perro sin supervisión en un jardín abierto, a continuación tienes las tres estrategias más usadas para esto. El motivo de presentarte estas estrategias no es para fomentarlas, sino para que conozcas sus fallas.
Ten en cuenta que todas estas estrategias pueden ayudar a que tu perro se quede en el jardín pero no evitan que entren personas ni animales, así que igual expones a tu perro a la mayor parte de los riesgos mencionados anteriormente.
- Vallas invisibles
Las vallas invisibles son sistemas eléctricos que permiten confinar a los perros en ciertas áreas sin necesidad de instalar una cerca tradicional. Se basan en el castigo positivo, ya que el perro recibe un choque eléctrico cuando quiere atravesar la valla invisible.
De manera general, estas vallas consisten en un cable que se instala bajo tierra y se conecta al sistema eléctrico de la casa, un transmisor y un collar de choques eléctricos.
Si el perro se acerca al límite de la valla invisible, se activa una señal sonora (generalmente un pitido) que le avisa que debe retroceder. Si no retrocede o sigue avanzando, recibe un choque eléctrico a través del collar. Este choque eléctrico aumenta en intensidad si el perro sigue acercándose al límite del área definida.
El principal problema que tienen las vallas invisibles es que no son 100% confiables. Algunos perros "aprenden a engañar" a la valla invisible y desactivan temporalmente el sistema aunque no sepan cómo lo hacen (las medidas de seguridad de estos sistemas incluyen su desactivación temporal en ciertas circunstancias).
Otros perros simplemente corren muy rápido detrás de algo que llamó su atención y atraviesan la valla a pesar del choque eléctrico.
Lastimosamente, los perros que salen del jardín, no se animan a volver por miedo al choque eléctrico y porque los estímulos para salir suelen ser mucho más fuerte que los estímulos para entrar.
Aunque es muy infrecuente, es posible que un perro quede atrapado, por alguna limitante física o por el mismo miedo, entre el punto en que el collar empieza a emitir choques eléctricos y el límite final de la valla invisible. Por eso, algunos de estos sistemas cuentan con mecanismos de seguridad que inactivan los choques eléctricos después de 10 segundos, pero ¿te imaginas a tu perro recibiendo choques eléctricos por 10 segundos? Y un perro que pasa por esa situación con toda seguridad saldrá disparado hacia cualquier lado una vez que el sistema se desactive.
Por otro lado, se han dado casos en que los perros responden agresivamente a los choques eléctricos o asocian éstos con personas o mascotas. Por tanto, las vallas invisibles también pueden causar problemas de agresividad canina.
Además, no basta con instalar la valla invisible, sino que tienes que entrenar a tu perro para evitar los choques eléctricos. Por tanto, no es cuestión de comprar el dispositivo y listo, sino que tienes que tomarte el tiempo de educar a tu perro para que lo use correctamente.
Como puedes ver, estos dispositivos pueden ser algo útiles pero tienen muchas complicaciones y riesgos como para considerarlos seriamente.
- Adiestramiento de límites
El adiestramiento de límites es otra opción para enseñarle a tu perro a quedarse en un jardín abierto. Esto se puede conseguir mediante castigos o a través del llamado adiestramiento en positivo, pero al igual que las vallas invisibles su eficacia es menor al 100%.
Por muy bien entrenado que esté tu perro, puede aparecer algún estímulo que lo haga salir del jardín, ya sea un gato que pasa por ahí, una hembra en celo, etc. Ten en cuenta que incluso los perros mejor entrenados del mundo, como los campeones de mondioring y otros deportes caninos, fallan en ocasiones.
Este tipo de adiestramiento canino, sin embargo, te puede ser muy útil para mantener a tu perro lejos de ciertas áreas de tu casa, teniendo siempre claro que su eficacia no es del 100%.
- Atar al perro
La estrategia más antigua es la de atar al perro. En este caso puedes tener mucha mayor confianza en que tu perro no saldrá del jardín, pero lo expones mucho más a ataques de perros y de personas que si está suelto. Además, atar al perro por mucho tiempo es cruel y suele generar conductas agresivas.
Ten en cuenta que debido a que se considera maltrato animal y puede generar conductas agresivas en el perro, en algunas ciudades ya se prohíbe dejar atado a un perro en el jardín.
Por supuesto, esto no es lo mismo que atar a tu perro por un momento para hacer alguna cosa o por algún ejercicio de adiestramiento. No hay problema si necesitas atar a tu perro por un momento o para cumplir un ejercicio de adiestramiento, siempre y cuando estés supervisándolo y no sea por mucho tiempo ni de manera repetida.
Pero si lo amarras en el jardín la mayor parte del tiempo o por períodos determinados cada día, entonces hay algo que anda mal.
La única solución confiable: una valla tradicional
Como has visto, dejar a tu perro supervisado en un jardín abierto es una pésima idea aún si usas alguna de las estrategias más comunes para esto. ¿Entonces, qué puedes hacer si tu perro vive afuera (que no es lo más recomendable pero es común) o si necesitas que pase algún tiempo en el jardín sin supervisión?
La única solución verdaderamente confiable es una pared, una cerca o una valla tradicional. Construye una que sea lo suficientemente alta y resistente para que tu perro no pueda saltarla ni destrozarla, y que no permita el ingreso de personas extrañas y animales.