Argumentos en contra de las leyes para razas peligrosas

razas de perros

Las leyes específicas para razas peligrosas tienen tantos defensores como detractores. Ambos bandos tienen argumentos para justificar sus posiciones, pero no todos esos argumentos tienen que ver realmente con el tema en cuestión.

A continuación tienes los argumentos principales que se esgrimen en contra de las leyes para razas peligrosas. Los argumentos a favor de las leyes para razas peligrosas los tienes en otro artículo.

1. Estas leyes son muy costosas

Uno de los principales argumentos en contra de la legislación específica para razas peligrosas es el costo de la aplicación de dichas leyes. En efecto, implementar estas leyes normalmente requiere asignar muchos recursos financieros y humanos para controlar la tenencia de determinados tipos de perros.

De acuerdo con los detractores de estas leyes, es mejor invertir esos recursos para hacer cumplir regulaciones sobre tenencia de animales en general y no sólo para una raza o un grupo pequeño de razas caninas.

Este argumento tiene sentido desde el punto de vista de la eficiencia, pero depende de los beneficios que puedan aportar las leyes cuestionadas. Si los beneficios son notorios y existe una reducción en la tasa de ataques de perros, entonces la inversión de recursos bien podría valer la pena. En cambio, si no existe una reducción evidente de ataques de perros, no tiene sentido seguir gastando recursos en la aplicación de estas leyes.

2. La identificación de las razas no es confiable

Este argumento es cierto y se ha demostrado que incluso expertos en perros confunden con facilidad determinados tipos de perros. En particular, los perros pitbull son muy fáciles de confundir con otras razas y con perros mestizos. De hecho, muchas leyes para razas peligrosas indican que cualquier perro que se ajuste a la descripción del estándar del pit bull terrier americano, del Staffordshire bull terrier o del American Staffordshire terrier es considerado un "perro tipo pitbull", incluso si ninguno de sus ancestros es de las razas mencionadas.

Esta dificultad, sumada al sensacionalismo que rodea al pitbull hoy en día, ayuda a que la mayoría de los ataques de perros se reporten como ataques de pitbull, incluso sin verificar la raza del perro involucrado.

Esta es una de las razones por las que el estudio realizado el año 2000 (enlace en inglés) por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés; el enlace está en inglés) recomienda cautela al hablar de razas de perros peligrosos y sugiere que la raza no debe ser considerada como un factor para determinar la peligrosidad de un perro.

Si quieres conocer un poco más acerca de este problema, anímate a ver si eres capaz de reconocer a un pitbull.

3. Se castiga a propietarios irresponsables y a perros que no son peligrosos

Uno de los efectos negativos de la legislación específica sobre razas peligrosas es que los propietarios responsables y los perros sociables son castigados, mientras que los propietarios irresponsables y los que se dedican a organizar peleas de perros no se ven afectados por estas leyes debido a que actúan de una u otra manera al margen de la ley.

Un efecto secundario de esto es que muchos propietarios responsables ocultan a sus perros para no tener que eliminarlos, privándolos así de ejercicio, socialización y buena atención veterinaria. En consecuencia, esos perros que eran sociables empiezan a desarrollar actitudes cada vez más hurañas, ya que no reciben el contacto adecuado con la gente y con otros perros.

Además, personas que siempre han cumplido con la ley se ven forzadas a mantenerse al margen de la ley o poner fin a las vidas de sus mejores amigos, aún cuando sus perros no representan y nunca han representado un peligro para nadie.

Uno de los casos más conocidos de esto es el de Lennox, un cruce de labrador y bulldog americano que fue asesinado por el Condado de la Ciudad de Belfast en Irlanda del Norte, simplemente porque para los oficiales de control animal el aspecto del perro coincidía con el "tipo pitbull", aún cuando el perro nunca había causado ningún incidente de agresión y sus propietarios respetaban al pie de la letra las leyes de tenencia de animales.

Por otra parte, también existen propietarios que son responsables mientras no tienen que ir en contra de ninguna ley, pero ante la disyuntiva de eliminar a sus perros o incumplir una ley, prefieren abandonar a los pobres animales, agravando el problema de perros callejeros.

4. Se promueve la tenencia de ciertas razas por personas irresponsables

Las leyes contra razas peligrosas ayudan a crear imágenes exageradas y sensacionalistas de ciertas razas. Estas imágenes son bienvenidas por quienes no respetan las leyes y por quienes sienten la necesidad de tener un perro temido como símbolo de estatus o para compensar sus inseguridades.

En consecuencia, las leyes que prohíben una raza determinada suelen causar el efecto contrario. Los propietarios responsables suelen evitan esa raza, mientras que los inadaptados y delincuentes tienden a buscar perros de la raza prohibida.

Generalmente sólo una fracción pequeña de los propietarios responsables mantiene la raza prohibida, ya sea porque tenían los perros desde antes o porque conocen bien esa raza y saben que no es intrínsecamente peligrosa.

Este argumento es difícil de evaluar empíricamente en el momento, ya que los propietarios de los perros prohibidos son reacios a registrarlos. Así, es muy probable que hoy en día existan muchos más perros pitbull que los que se registran.

Sin embargo, a pesar de esta limitación, la historia de las razas peligrosas desde el siglo XIX le da mucha fuerza a este argumento. A lo largo del tiempo todas las razas que se han considerado peligrosas han aumentado en popularidad entre personas que buscaban perros agresivos por uno u otro motivo, ya se tratara de perros de guardia, perros de estatus (por ejemplo, entre pandilleros), perros para perseguir esclavos y perros de pelea.

5. Estas leyes dan una falsa sensación de seguridad

Las leyes para razas peligrosas dan la falsa impresión de que solamente ciertas razas pueden causar daños severos y fatales. Esto desvía la atención del verdadero problema que son los ataques, y evita que se tomen medidas que ayuden a reducir realmente el problema.

Hay que tener en cuenta que el potencial para causar daños de ese tipo existe en casi todas las razas de perros. De hecho, existen reportes de ataques fatales causados por perros reconocidos como perros familiares, tales como el labrador y el golden retriever. También existen casos en que perros pequeños como Yorkshire terrier y perros salchicha han causado la muerte de bebés o participado junto con otros perros en ataques fatales a personas mayores.

Lógicamente eso no significa que el labrador, el golden retriever, el Yorkshire y el salchicha deban ser considerados perros peligrosos, sino que hay que ver el panorama completo y aceptar que el potencial para causar daño no existe solamente en los pitbull y unas pocas razas más.

6. Las leyes para razas peligrosas no reducen los ataques de perros

Finalmente, el argumento más fuerte y frecuente que esgrimen quienes están en contra de la legislación específica para razas peligrosas es que estas leyes no sirven para nada. Muchos estudios sugieren que los ataques de perros no disminuyen con estas leyes.

En cambio, la ciudad canadiense de Calgary es un ejemplo frecuente de estrategias alternativas a las leyes contra razas peligrosas. En vez de implementar leyes para prohibir o condicionar la tenencia de ciertas razas, en Calgary se implementó un sistema de educación de propietarios y fomento del adiestramiento de perros, además de las leyes de tenencia de animales en general. Desde la implementación de este sistema, los ataques de perros en esa ciudad se han reducido notoriamente.

Por tanto, los críticos de las leyes contra razas peligrosas sugieren que es mejor implementar sistemas de ese tipo que leyes que no funcionan y desvían la atención del verdadero problema.

Validez de los argumentos en contra de las leyes para razas peligrosas

Los argumentos en contra de las leyes para razas peligrosas tienen mucho más peso que los argumentos a favor de esas leyes, simplemente porque en vez de enfocarse en las características reales o imaginarias de una raza se enfocan en la utilidad de dichas leyes.

Los resultados de las leyes para razas peligrosas hasta ahora parecen apoyar estos argumentos, lo que sugiere que tal vez es momento de cambiar el rumbo y buscar alternativas que no se concentren sólo en algunas razas y que sean efectivas para reducir los ataques de perros, tal como se hizo en Calgary.

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